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Manual de Supervivencia Linux

Consejos y guías para tu supervivencia
con Linux Mint con MATE.

Comandos de Terminal de GNU/Linux
y Scripts multidistribución

La trampa de WordPress.com

Para los que venimos de un mundo libre con GNU/Linux, sabemos valorar —y distinguir— la libertad de uso de las aplicaciones y los sistemas operativos. Solemos respetar las licencias: Freeware no significa «haz lo que quieras». En Linux existen multitud de aplicaciones de libre uso, gratuitas, y también las hay de pago. Precisamente por eso, como en cualquier plataforma, el usuario debe ser libre de escoger sus herramientas según sus necesidades.

Dificultades en la creación del Manual de Supervivencia Linux

Al montar este proyecto he experimentado no pocos sinsabores. Y aunque cueste creerlo, por seguir una directriz lo más cercana posible a ese ideal que llamo Webmaster Honesto TM, me encontré con situaciones como estas:

  • Transición forzosa de PHP, HTML + CSS (sin JavaScript) a un WordPress carcelario, y de ahí, finalmente, a WordPress con libertad.
  • Dos cambios de alojamiento (hosting).
  • Migración de mis dominios para recuperar la propiedad sobre ellos.

Originalmente, comencé escribiendo código a pelo, como a mi me gusta. Es una forma de controlar al 100% todo lo que ocurre en el proyecto. Un programa WYSWIG puede reescribir tu código o añadir elementos sin previo aviso. He usado desde un simple bloc de notas como Xed, pasando por Geany, hasta trabajar finalmente con Bluefish, programando PHP, HTML5 y CSS3, evitando siempre el uso de JavaScript: un lenguaje del que huyo, y que, sin embargo, está presente hasta en la sopa. Yo deseaba salirme de la norma, hacer las cosas de otra manera: sin trampas, sin cookies, sin código malicioso. Buscaba una web limpia, funcional y navegable.

Con la web prácticamente acabada a un 80%, me dirigí a los apartados legales. Tenía que cumplir la normativa vigente. Y entonces me topé con la temida LOPDGDD, entre otras. Para poder ajustarme a las políticas de privacidad requeridas, solicité ayuda a mi proveedor de servicios. Pero, en lugar de proporcionarme las bases legales necesarias, me respondieron con evasivas, mostrando una clara falta de compromiso y dejándome con la sensación de haber sido abandonado. Viendo que este importante escollo podía paralizar el proyecto, opté por una solución emergente: respaldarme en una compañía llamada WordPress.com.

El Proyecto: estructura en HTML
Estructura original del proyecto

WordPress.com: una cárcel con barrotes de oro

La versión gratuita, y también parte de la versión de pago (Premium), se convierte en una auténtica cárcel para cualquier webmaster que necesite moldear y controlar todos los aspectos de su web. El acceso a funciones básicas está bloqueado. No se pueden instalar plugins. No puedes modificar el tema como desees. No puedes crear funcionalidades avanzadas, y hasta el HTML y el CSS son reescritos o limitados. El WordPress que te ofrecen está, en muchos sentidos, inutilizado.

WordPress.com no es libertad:
es comodidad disfrazada de libertad.

Y esa comodidad, en cuanto quieras ir un paso más allá, se convierte en peaje. Un peaje constante, basado en la fragmentación de funcionalidades, que te empuja a pagar más y más sin que eso se traduzca en un control real.

WordPress monetiza hasta el correo basado en tu dominio.
Es todo un detalle que, con mi plan Premium, me «regalen» tres meses de correo y después me ofrezcan la «primera renovación» del buzón rebajada a 28,50 €.
Eso sí, luego pasa a su precio normal: 38 € al año por buzón.
Mientras tanto, la mayoría de hostings ya lo incluyen como un servicio básico, sin costes adicionales ni pruebas con letra pequeña.

Peajes: como crear y mantener tu propio correo sobre el dominio —cuando debería ser una función integrada de base—, o algo tan simple como instalar plugins gratuitos, que quedan bloqueados tras una barrera de monetización. Incluso funciones básicas, mal llamadas «avanzadas», como controlar los colores, los fondos o los ajustes del tema, están restringidas.

Los plugins que se pueden encontrar gratuitos te los ofrecen de pago desde su tienda.
Desde WordPress.com no se pueden instalar los plugins gratuitos, debes pasar por su tienda (Marketplace) y comprar cada plugin por separado.

A pesar de tener una cuenta Premium —de entre las opciones disponibles: Gratuita, Personal, Premium y Business—, aún debía abonar pluses adicionales para acceder a temas premium con un diseño «atractivo».
Y lo mismo ocurría para poder aplicar un CSS personalizado.

Cada función se factura por separado. Así, vas añadiendo paquetes con precios distintos que, cobrados mes a mes o en formato anual, terminan sumando una cifra desorbitada… por algo que puedes obtener de forma gratuita fuera de WordPress.com.

WordPress.com no elimina toda la publicidad con un Plan Premium
Con Premium decían que te quitaban la publicidad, la letra pequeña dice que la sigues teniendo en los «pies de página», te proponen que sigas pagando más, sube al plan Business.
TERMINAL
1973sobreruedas@manual_de_supervivencia_linux
/Linux Mint 22.1\ - Manual de supervivencia linux - /xia 22.1\
~ -> $ sudo apt remove --purge WorPress.com
[sudo] contraseña para 1973sobreruedas: ********
...
Migrando a un Hosting libre...

De WordPress.com al control total: liberarse de la jaula

Superada la frustración inicial, y tras comprobar que incluso pagando por el plan Premium seguía sin poder instalar plugins, ni gestionar libremente mis estilos CSS, ni introducir funcionalidades personalizadas, tomé una decisión inevitable: salir de allí cuanto antes. Tenía que recuperar el control. Mi proyecto Manual de Supervivencia Linux lo exigía.

Fue entonces cuando emprendí el proceso de migración a un servidor propio. No fue fácil. Hubo que rehacer parte del camino andado: volver a adaptar textos, reconstruir secciones, reapuntar dominios y redirigir contenido. No se puede instalar un plugin que te haga el trabajo sucio. Pero el esfuerzo mereció la pena. Al fin, podía hacer lo que siempre había querido: usar WordPress como herramienta, no como jaula.

Con el proyecto ya online, libre de restricciones, puedo afirmar con certeza que el control absoluto sobre mi web es irrenunciable. Ahora sí puedo aplicar mis propias hojas de estilo, integrar scripts o no hacerlo (que en mi caso, es no), presentar mi contenido como deseo, y sobre todo: mantener la coherencia entre el fondo y la forma. El Manual de Supervivencia Linux no sólo habla de libertad y control, los aplica en su propia estructura.


Una reflexión para quien esté empezando

Este artículo no pretende ser un ataque gratuito a WordPress.com. Reconozco que para muchos usuarios puede ser una solución válida: rápida, empaquetada, sin necesidad de conocimientos técnicos. Pero para quienes buscamos algo más, para quienes queremos afinar el diseño al detalle, aplicar nuestras propias decisiones tecnológicas y mantener la independencia sobre cada byte publicado, es fundamental conocer los límites antes de comprometerse: esa fue mi precipitación, la de publicar con un respaldo legal.

🔐 Si este reporte te ha hecho replantearte tu elección, enhorabuena: acabas de romper un candado.

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