Generalmente, cuando la gente descubre que uso Linux, la reacción mayoritaria es de extrañeza: «¿Cómo es posible que no uses Windows?» o «¿Qué es eso?». Muchos se sorprenden al descubrir que hay algo más allá de Windows o MacOS.
Bajo el término Linux —o GNU/Linux—se agrupan más de quinientos sistemas operativos activos, cada uno con su propia filosofía, objetivos y grado de especialización.
Mi primer ordenador
Si echo la vista atrás y me remonto al recuerdo de cuál fue mi primer ordenador, diría que un Amstrad CPC64 de monitor verde y carga por cinta. Ni Linux, ni Windows, ni macOS: Basic. Fue allá por 1994.
Mis primeros contactos con aquel aparato fueron exclusivamente para jugar: Manic miner, Jet Bot Jack, Navy Moves y un extenso elenco de títulos. Aquel Amstrad funcionaba con lenguaje BASIC. Qué añoranza me producen todavía aquellos comandos. ¿Os acordáis de ejecutar los juegos así?:
RUN "nombre_del_ejecutable"

Después tocaba esperar mientras la cinta giraba sin descanso emitiendo aquellos ruidos estridentes… aunque, era el preámbulo de una sinfonía que te permitía jugar más tarde…
Hoy, con Linux Mint, existen diferentes formas de instalar un emulador de Amstrad. Si estáis interesados tenéis como opción la aplicación: Caprice32. Es posible que prepare una entrada sobre emuladores, ¿os interesa?
Recuerdo la necesidad de aprender BASIC para crear mis propios «programas» y experimentos. Creo que entre la academia y mi curiosidad autodidacta germinó aquella semilla de lo que me he convertido a día de hoy.
La evolución: el salto al PC
Años más tarde, el salto fue a un Pentium de 90 MHz, recién comercializado. Sonrío al recordar cómo, en aquella época, muchos usuarios huían de aquel reciente microprocesador. La novedad no fue bien recibida y preferían anclarse en los Pentium de 60 MHz e incluso en los i486DX2 y antecesores, debido al famoso fallo de coma flotante en determinadas operaciones matemáticas.
En mi caso, aquel ordenador cumplió con creces mis expectativas, tanto para el juego como para desarrollar mi espacio de trabajo en la composición musical. Sin errores del microprocesador.
MS-DOS y Windows eran mis sistemas habituales. Hasta que Microsoft terminó relegando el de mi preferencia a la obsolescencia. Yo disfrutaba escribir aquellos comandos. Aun a día de hoy sigo utilizando MS-Dos virtualizado, FreeDOS e incluso DOSBox… pero ésa ya es otra historia.
En busca de un ideal: seguridad y robustez
Con el paso del tiempo, el uso de Windows me proporcionaba lo que necesitaba. Con este sistema, el abanico de programas siempre ha sido extenso. Sin embargo, había una parte que consideraba fundamental y no la encontraba: seguridad y robustez.
Cuelgues, virus, bloqueos e inconsistencias. Como usuario meticuloso y con ganas de tenerlo todo bajo control, ese sistema no lograba cubrir una carencia tan importante para mí.
En septiembre de 2008 comencé mi transición real. Antes de esa fecha estuve testeando y probando diferentes distribuciones Linux sin encontrar nada que terminase de encajar con mis necesidades.
Al principio me resultó duro. Fue un cambio drástico con poca compatibilidad con Windows. Ambos sistemas convivían simultáneamente y GRUB gestionaba el arranque dual. Eran tiempos en los que tampoco existía una variedad amplia de programas para trabajar con mi nuevo sistema operativo, especialmente en aplicaciones de edición musical, que a día de hoy sí utilizo.
En cambio, percibí enseguida la seguridad y estabilidad que me ofrecían las distribuciones basadas en Linux. Después de casi dieciocho años de uso, jamás he formateado el sistema por culpa de un virus u otra clase de ataque malicioso.
El uso y la constancia
En la actualidad, existen muchas formas de aprender el uso de un sistema basado en Linux: hay ayudas por todos los lados y es muy fácil adquirir conocimiento. A mí me costó más. No tenía a nadie en mi entorno familiarizado con este sistema.
Mi aprendizaje fue a través de revistas especializadas, del poco internet que una conexión modesta me brindaba y, sobre todo romper el sistema y reinstalarlo diez veces si era necesario en un trimestre. Tenía que aprender y saber qué ocurría al modificar los distintos parámetros. Aquello no me molestaba; al contrario, disfrutaba conociendo los entresijos.
Linux no llegó a mi vida como una moda ni como una imposición ideológica, sino como una respuesta natural a una forma concreta de entender la informática.
Valoraciones personales
Existen distintas distribuciones prácticamente para cualquier necesidad. Entre las bases principales destacan las siguientes:
| Distribución padre | Año de aparición | Observaciones clave |
|---|---|---|
| Slackware | 1993 | La más antigua que sigue activa. Filosofía Unix pura, mínima automatización, base de muchas distros históricas. |
| Debian | 1993 | Proyecto comunitario, enorme estabilidad y rigor ético. Base de Ubuntu, Mint, Kali, etc. |
| SUSE Linux | 1994 | Una de las primeras distribuciones comerciales europeas. Origen de openSUSE. |
| Red Hat Linux | 1995 | Origen de la familia Red Hat. Hoy su heredera directa es RHEL. |
| Mandrake Linux | 1998 | Enfocada al usuario doméstico. Evolucionó a Mandriva y dejó herencia técnica. |
| Gentoo | 2002 | Distribución basada en compilación desde código fuente. Máximo control y optimización. |
| Arch Linux | 2002 | Filosofía KISS, rolling release, control total del sistema. Base de Manjaro, EndeavourOS… |
| NixOS | 2003 | Enfoque declarativo y reproducible. Filosofía radicalmente distinta al Linux clásico. |
| Void Linux | 2014 | Independiente, sin systemd, con runit. Ejemplo moderno de ruptura con lo establecido. |
Después de experimentar con diferentes distribuciones me enfoqué en Ubuntu como sistema principal por la compatibilidad y porque evitaba invertir tiempo en ajustar configuraciones base en mi uso diario. Para otros entretenimientos configuraba otras distros; y aunque parezca algo incomprensible, cada sistema instalado estaba enfocado para tareas específicas.
Por qué uso Linux Mint MATE
Principalmente, como ya he dicho antes, por la estabilidad y seguridad que me ofrece. Segundo por libertad, Canonical aplicaba gradualmente un giro que se alejaba de mis estándares y preferencias (ver Quién Soy).
También porque puedo ajustarlo a mis necesidades; Windows o MacOS mantienen ecosistemas mucho más cerrados. Ahora mismo tengo opción de usar otro tipo de escritorio: Gnome, XFCE, Plasma, etc., y elegir en el arranque del login de usuario cuál me apetece usar. Modificar configuraciones de sistema y aplicaciones preinstaladas que no necesito ni deseo mantener. Al tratarse de distribuciones de código abierto, existe una mayor transparencia sobre lo que el sistema incorpora o ejecuta. Archivos compatibles multiplataforma, por ejemplo, alguien que ha escrito un documento privativo en docx, psd, es posible abrirlo con multitud de programas. Está especialmente integrada la coexistencia bajo un entorno de compatibilidad llamado Wine; o virtualizar diferentes sistemas bajo Qemu, Virtual Box, etc.
Esta comunidad es muy consciente de que su uso debe ser versátil, cómodo, configurable, seguro y adaptado a un amplio colectivo de usuarios.
Seguro que hay un S.O. hecho para ti.
No temas probarlos.
Hay muchísimas distribuciones que se pueden probar en vivo, a través de una memoria USB de arranque, sin necesidad de instalar nada, sin riesgo a perder datos de tu disco duro.


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